martes, 12 de agosto de 2008

Caballos de fuego


Nuestras almas son caballos de fuego
que galopan a la par en un beso
como centellas y lunas de plata,
que bordan llanto y esquivan el miedo.

Se hunde la pena y flota en mí tu verso,
confundiendo fantasía y sueño,
y en la penumbra que esconde el abismo
brota tu voz en corazas de hierro.

Y el corazón rajado en dos y herido,
con astillas de madera y lamento,
sólo busca la cadencia en lo perdido,
curando el existir de un sentimiento.

Ya sin ventura mi alma está vagando,
entre una pasión sincera y un engaño,
y pasea por los parques más oscuros,
para encontrar la luz que borró el llanto.

Descalza avanza dejando atrás los valles,
olvidando aquellas noches que me queman,
donde el único presagio era mirar,
y contemplar el resplandor de las estrellas.

Y no puede haber en el mundo fuerza,
que derribe las murallas donde habito,
no me pueden encerrar tras las rejas,
porque amar fue mi único delito.

Entregarme por entero a una pasión,
cual viento fuerte va arrastrando el miedo,
dejar para siempre mi tierra extraña,
como ave que vuela surcando el cielo.

Tus manos duermen en mi alma herida,
tus ojos son en mí los mil puñales,
que clavó la luz de ayer en mi retina,
llevándome a cruzar los siete mares.

Este corazón de acero vislumbra,
los ojos abiertos del mundo que grita,
de un mundo perdido que no se encuentra,
que sólo por amor daría la vida.

Mi mundo es mágico al estar contigo
has conseguido detener el tiempo,
dejarme el alma con el espejismo
que cierra la puerta del sufrimiento.

Gaviotas vagan entre mil rumores,
como si fueran unos pobres niños,
pintando estrellas de mil colores,
que agonizan al cielo en el delirio.

Déjame añorarte, locura ingrata,
pues ya no tengo fuerzas para hablarte,
hablarte de un amor desesperado,
desesperado corazón de tanto amarte.

Ahora vendrán las tardes que vivimos,
a enjugar el llanto que me embarga,
a colarse entre recuerdos malditos,
que quisieron destruir toda esperanza.

Yo fui sirena y en tus mares lloro,
como lloran las hojas en otoño,
celosas al callar tanto que gritan,
la furia y la nostalgia en cada soplo.

Tengo ganas de luchar por tus ojos,
he sellado mi tregua y ya no espero,
hoy tu alma y la mía se confunden,
trotando por tan áridos senderos.


Nuestras almas son caballos de fuego,
que galopan a la par en un beso.



(PRIMER PREMIO EN LA MODALIDAD DE POESÍA DEL CERTÁMEN LITERARIO ALBACARA AÑO 2007)





1 comentario:

Gonzalo dijo...

CABALLOS DE FUEGO ES EL ALMA INQUIETA DE DERRUMBAR LOS CARROS DE FUEGO, ENTONCES LOS RELINCHANTES SON,LOS ALBOROTADORES DEL DESESPERO POR NO TENER AMOR Y SE MANIFIESTAN CON LOS OTROS DE UNA MANERA CRUEL...
BUENA POESÍA, ARIADNA.
EL POETA:GONZALO