viernes, 8 de mayo de 2009

La soledad es un grito en las tinieblas




(Al término de la clase, tras haber comentado en la misma el famoso cuadro de “El Grito” de Eduard Munch, el profesor se acerca al pupitre de Elda).

-Te he notada impactado durante la clase ¿Te gustó el cuadro de “El Grito”?

-Me encanta. Es como si cuando lo mirara, ese hombre de rostro desfigurado y lleno de horror me estuviera llamando para que lo acompañe en su camino.

-Una sensación análoga a la que sentimos ante el incesante grito de la naturaleza.

-No, no. Es aún mayor. Es como si cientos de voces susurrantes recorrieran mi espalda y me congelaran de frío, absorta ante el eco terrible de la eternidad.

-Y dime, ¿oyes esas voces?

-Sí, a cada instante me susurran para que me adentro en el cuadro, para que mi rostro también se torne tétrico como el del personaje.

-¿Y tú, Elda, realmente quieres formar para te de él, habitar dentro de “El Grito”?

- Oh, si. No hay nada en esta mísera vida que tenga más claro. Eduard Munch debiera haberme pintando temblando de miedo y desesperanza. Haber esbozado mis manos lánguidas echadas sobre la cabeza, mis ojos desafiantes e inquisidores atisbando la nada inconclusa que me recorre.

-Eres terrible, Elda. Terrible en el sentido de que miras aquello que hay más allá de la vista, más allá de lo tangible. El secreto escondido de una realidad misteriosa.

-La vida sería demasiado aburrida si la interpretáramos tal y como es. ¿Por qué tengo yo que mirar aquello que veo a simple vista y no lo que imagino en mis sueños? Me niego a resignarme. Hay demasiadas lágrimas de soledad en el planeta.

-Sí, Elda. Y escasez de gente que piense como tú.

- La gloria es para unos pocos. El infierno está cerca y nos llama muy pronto, antes de que nos demos cuenta. Y pensarás que estoy loca, hablándote de todo esto. Pero mi locura es sana, pues es la locura de no conformarse con lo que la realidad nos ofrece

-Y bien, Elda. ¿Qué harías si un día te levantaras y no quedara nadie en el mundo? ¿Y te encontraras sola, terriblemente sola? Responde con sinceridad, se sumará a la nota final (sonrisa).

-¿sola? ¿Y crees que ahora no estamos solos, acaso rodeados de meras sombras fugaces y efímeras que desaparecen a un tiempo? ¡Qué iluso! No debieras haber olvidado que no hay peor soledad que la de estar entre mucha gente y, a pesar de eso, sentirse solo.
Yo no nací para estar aquí, sino dentro de “El Grito”. Éste no es el mundo que soñé, el paraíso eterno donde imaginé vivir. Mi mundo está sellado a través del tiempo con la eternidad e irremediablemente pienso que la soledad me llama. Pues la soledad es un grito en las tinieblas.

(El profesor enmudece. Elda coge su mochila y sale de clase con su libro de arte en la mano).

(Varios siglos después, un artista futuro realizará una copia de “El Grito”, esta vez pintando a Elda como protagonista).

6 comentarios:

Ligia dijo...

Me gustó la historia de Elda. Si la reencarnación existe, tal vez sea Münch en su persona... o al revés. Abrazos

F. A. dijo...

La vida, tal y como es, no es en absoluto aburrida.

edetre dijo...

Me encantó la historia, sobre todo esta frase: La vida sería demasiado aburrida si la interpretáramos tal y como es.
Totalmente de acuerdo.

Un saludo.

Anónimo dijo...

hoy por hoy, todos tenemos nuestro propio grito, es de mis cuadros favortos ^.^

Beatriz dijo...

CREO QUE ÉSTE POST SOBRE LA "SOLEDAD" COINCIDE EN SU ESCENCIA CON EL QUE TÚ VISTE EN MI BLOG CON UN TEXTO SOBRE LA "ELOCUENCIA DEL SILENCIO". MUCHAS VECES NOS SOBRAN LAS PALABRAS Y SENTIMOS LA NECESIDAD DE DESPOJARNOS DE SONIDOS.OTRAS, POR EL CONTRARIO, QUEREMOS ARROPARNOS EN EL "GRITO".
LA SOLEDAD IMPUESTA...LA SOLEDAD ELEGIDA... ENHORABUENA Y BESOS

Gonzalo_P. dijo...

Muy buen post. la soledad...cuanto me aterra!

Te leo!

Un abrazo