viernes, 24 de abril de 2009

Sucedáneo de la muerte.



Malditos sueños canallas
al tiempo una voz que al tiempo se calla.

Los labios son tristes,
las bocas no hablan.

Relojes de arena que tiemblan y estallan.
Termómetros rojos y lunas de plata,
de efímeras formas corpóreas y amargas.

Recorro caminos soñando sin ansias,
perdida en un tiempo de miles de espadas.

Espadas de nadie que al tiempo se clavan.
Despierto y descubro una luz en mi espalda.

No hay vida, ni muerte.
No hay todo, ni nada.

La gloria está lejos y el tiempo se acaba.


7 comentarios:

Anónimo dijo...

Me encanta, el tema y la poesia...y todos sus sucedáneos.

Saludos!

eliú dijo...

"...Recorro caminos soñando sin ansias..."


suele suceder

"...No hay vida, ni muerte.
No hay todo, ni nada..."

esto es genial!

te voy a pasar un texto que escribí más o menos con la misma temática (con respecto a ese último entrecomillas)

Beatriz dijo...

¡¡Bonita, muy bonita manera la tuya de expresarte aunque los "labios estén tristes"!!
-un beso y hasta pronto.

Ligia dijo...

Muchas gracias por tu visita y comentario en mi blog. Saludos

Abril Lech dijo...

Ilusión del sueño. No hay tiempo.

F. A. dijo...

Para estar "intentando mostrar al mundo que aún hay esperanzas para el hombre, que no todo está perdido", escribes cosas bastante deprimentes.

Aunque es cierto que en ningún momento desaparece la esperanza de tus textos. Agazapada, quizás, entre líneas. Siempre, a pesar de la adversidad.

Curioso.

eliú dijo...

este es el texto del que hablaba:

"...desierto encantado,
luna vieja y hechicera,
alumbras muerte,
alumbras nada...

árbol seco,
raices sin arraigo,
te sostienes en el vacío,
das miedo,
el ave insiste esta ciega,
cree que puede,
tú crees poder...

tierra de nadie,
polvo que se levanta,
no inspiras,
ya no encantas...

hay luna vieja,
se apaga tu luz,
con la que alumbras muerte,
con la que alumbras nada..."


sobre todo en la última parte encuentro el parecido... interesante.